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¿Eres de los que engorda aunque comas poco?




Aunque se trata de una mecánica muy fácil de entender, todos conocemos a esas personas que comen lo que quieran y son delgadísimas, o a las otras, menos afortunadas, que comen una hoja de lechuga y ya engordan un kilo. ¿Qué es lo que se esconde detrás de esta diferencia injusta?


Según un estudio publicado este año, la respuesta es tan sencilla como imposible de controlar: la genética. Después de estudiar el genoma de 1600 personas delgadas, 2000 con sobrepeso y 10.400 de peso normal, los científicos confirmaron que tanto la obesidad como la delgadez son hereditarias.

Quizás estos resultados no sea muy alentadores para algunas personas, pero la buena noticia es que se trata de un porcentaje de probabilidad, y no de términos absolutos. Si bien es cierto que algunas personas serán más propensas a ganar o perder peso que otras, esto no significa que sea un destino ineludible.

Parece que la obesidad tiene una heredabilidad del 32%, mientras que la delgadez es hereditaria en un 28%. Es decir, tanto si tienes factores genéticos que favorecen el aumento de peso como si no, el resultado final va a depender más de tu propia alimentación y cuidado, que de los factores hereditarios. ¡Buenas noticias después de todo!



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Ben jij een van degenen die dik wordt, zelfs als je weinig eet?